«Lo mejor es cuando bailas con la película»

Laura Karpman en Tenerife. Foto: Carla Rivero

Es una de las grandes del género y es tan cercana que ni le molesta cómo chapurreas el inglés para intentar comunicarte con ella. Laura Krapman (Los Angeles, 1959) es la creadora de la banda sonora de películas como París puede esperar o Green days by the river, la miniserie producida por Steven Spielberg, Abducidos (2002), y las puestas en escena del videojuego World of Warcraft.  Actualmente es la gobernadora de la rama musical en la Academia de Hollywood, alzándose como la primera mujer en ocupar este puesto. Acudió a la pasada edición del Festival Internacional de Música de Cine (Fimucité) para ser galardonada por su labor y carrera musical, y con motivo de la próxima cita recuperamos las palabras que dirige hacia el mundo que le ha dado la vida.

¿Qué es lo que necesita para creer en una historia, para aceptar un proyecto y componer su banda sonora?

Es una pregunta interesante. La respuesta es seguramente diferente a la que esperas. Creo que la cuestión es cómo puedo ser útil. Puede no ser una película perfecta, pero la banda sonora ayuda muchísimo, por lo tanto, me siento útil en el filme. Si es una comedia y la música funciona, esa es la historia.

 

Sobre sus filmes, ¿cuál de ellos es su favorito?

La primera cosa que diría es que la última que hice es mi favorita, pero la verdad es que hay algunos proyectos que sientes como tuyos y esa es la cuestión, como compositora tienes que tener una cuota de quién eres y a la vez tienes que ser flexible y mezclar otras cuestiones. Hice una comedia y la sentí como mía, pero también en estos años tuve la libertad y me fue dada por los directores, donde sentí que mi voz era fuerte en estos proyectos, y eso siempre es lo mejor, cuando te sientes contigo mismo y bailas con la película en vez de pelearte.

 

¿Cómo es el trabajo junto a los realizadores? 

Generalmente, lo primero que haces es tener una conversación antes de aceptar el trabajo en una entrevista. Luego, mirar el filme juntos, y creo que tal vez lo más importante es cuando decides dónde empieza la música y cuándo termina. Las películas son largas y la presión está en dónde comienzan, qué es lo que la historia le está preguntando a la música en ese momento y cómo la trabajas, en qué momento empieza y termina sin que el público olvide dónde está, que sea entendible. La finalidad es que la audiencia escuche la música sin cuestionarse como algo orgánico mientras está viendo una película o serie ‘oh, dios mío, ahí está la música’. 

«Los videojuegos son divertidos, puedes tener un poco más de libertad creativa»


Después de una larga y exitosa carrera, ¿en qué formato se siente más cómoda?

Me encantan todas. Los videojuegos son divertidos porque no tienes diálogo, entonces, el formato es más diferente y puedes tener un poco más de libertad creativa. Me encantan las películas, los shows de televisión, la comunicación y me gusta ver esos proyectos después de estos años. Para mí no hay diferencias entre unos y otros, es por proyecto, qué pasa en él, dónde está la música y cómo puede ayudar. 

 

Comenzó cantando jazz y poco a poco empezó a hacer proyectos fílmicos, ¿cómo se introdujo en este mundo?

Nunca quise ser una compositora de cine. No era mi área. Luego, me mudé a Nueva York y a Los Angeles, y cuando estudié a estos maravillosos compositores, un profesor me sugirió que debería pensar en escribir esto, música para películas, y me sorprendió. Lo intenté y me encantó, así que acertó. 

 

¿Cuál es su banda sonora favorita?

Probablemente, Atrápame si puedes, de Steven Spielberg, me encanta porque es una historia muy inteligente. Pero oí algo el otro día, no recuerdo su nombre, en un show televisivo, con un saxofonista y también escuché el trabajo de una mujer joven, Mandy Hoffman, con The Lovers, y es una cosa fabulosa. También me encantó Love Damn, que es muy, muy satisfactoria… Cuando me centro, me encanta celebrar este tipo de cuestiones, el sonido de otras personas. 

‘Esto es increíble, las puertas están abiertas’


En el documental Inventing tomorrow, ¿cómo combinó todas estas culturas, etnias y lenguaje joven en la partitura?

Fue con una muy, muy buena directora, Laura Nix. A menudo cuando escribes música sobre gente joven quiere sonar de esta manera como con rock&roll y pop, y ella no quería esto. Porque todas estas personas eran científicos, pensadores, de México, Marruecos, eran brillantes y son quienes estarán en nuestro futuro. La idea es que uní entre gente joven en la escuela que cantaron, con elementos distintos donde se incluían incluso las representaciones de la ciencia. Eso fue cool, adoré esa película. 

 

Trabajó en la biografía de Susan Santog. Mientras ella pensaba en la ética de las imágenes, ¿cree que la música algún tipo de ética?

En este proyecto colaboré con mi esposa, Nora Kroll-Rosenbaum, y fue un proyecto duro porque ¿cómo escribes música sobre ideas? ¿Cómo creas un sonido para un pensamiento? Música para el corazón, para el cuerpo, porque la película era sobre su relación con quienes la rodeaban, murió de cáncer y la hería mientras escribía. Por lo tanto, lo importante es, como compositora, entender, conseguir, acercarte a la función que tiene que tener la música en un determinado momento. 

 

En 2016 fue la primera mujer en ser elegida para presidir la rama musical de la Academia, después del #MeToo, ¿cree que el cambio es real?

No lo sé. Creo que el cambio es real, creo que nunca jamás he visto antes las oportunidades que contemplo ahora. Diciendo esto, cuando fui elegida por la Academia, el presidente me llamó y me dije a mí misma ‘esto es increíble, las puertas están abiertas’. Ahora tenemos que seguirlas manteniendo abiertas para que no se vuelvan a cerrar de nuevo. No es una cosa pequeña, e incluso, el hecho de que esté aquí ahora es algo realmente grande. Ya no es lo mismo, y es una gran oportunidad para la gente joven. Tiene que haber un compromiso y una fuerza conjunta para promover la música de las mujeres compositoras.