“Passengers”: Una decisión entre la soledad y la ética

Una misión espacial colonizadora es el contexto en el que se desarrolla “Passengers”. Un viaje hacia otro planeta, que cumple con las condiciones para la supervivencia humana, y cuya duración inicial es de 120 años.  El choque de la nave Avalon con un meteorito genera una avería que hace que la hibernación de un par de cápsulas se interrumpa 90 años antes de la llegada al destino.

Jim Preston (Chris Pratt, a quien hemos visto en  “The Magnificent Seven” [2016], “Jurassic World” [2015] o “Guardianes de la Galaxia” [2014 y 2017]), es aquí un mecánico científico que ve cómo su letargo es el único suspendido  entre la población durmiente del aparato. Al encontrarse condenado a vivir y morir solo en la inmensidad de aquel vehículo de lujo, se plantea la posibilidad de buscar compañía en otro de sus colegas.  Es entonces cuando la periodista Aurora Lane, (Jennifer Lawrence, muy conocida por “X-Men: Apocalipsis” [2016], “Joy” [2015] o “Los juegos del hambre: Sinsajo – Parte II” [2015]), entra en escena y, después de un año y medio desde que se dañó la cápsula de Jim, despierta sin entender por qué ellos son los únicos seres que ocupan de forma activa el transporte espacial.

Michael Sheen, (“Alicia a través del espejo” [2016], “Matar al mensajero” [2014]), encarna al robot que nunca falta en este tipo de producciones, y Laurence Fishburne, (“Batman v. Superman: El amanecer de la justicia” [2016], “Hannibal” serie [2013]), a pesar de tener escasa presencia, es el encargado de desenmarañar la única esperanza de los protagonistas para reparar los daños ocasionados por la colisión y garantizar el éxito de la misión. Arriesgan sus vidas para preservar las de los 4997 pasajeros restantes.

Dirigida por Morten Tyldum, (“The Imitation Game” [2014], “Headhunters” [2011] y “Ángeles Caídos” [2008]),  “Passengers” es un filme americano que dura 116 minutos y  está clasificado dentro del género de ciencia ficción romántica. Entretenido, pero sin más profundidad que la que  plantea saber hasta dónde puede llegar el egoísmo o la generosidad humana, es un rodaje con muy buenos efectos especiales, una magnífica ambientación y fotografía (Rodrigo Prieto) y una banda sonora (Thomas Newman) que acompaña a lo largo de la película. Distribuida por Sony Pictures Releasing de España no es ningún clásico del séptimo arte pero se deja ver. Es del estilo de “Oblivion” (2015) o “Total Recall” (2012),  e incluso de “Superman” que, desde 1979, incluye la historia de amor en todos sus remakes.