“Sweet Vicious”

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Cuando hablamos de series o producciones que ha recogido MTV hablamos de puro entretenimiento. Cuando “Sweet Vicious” fue anunciada por la cadena los prejuicios se pusieron sobre la mesa; no obstante, después de 10 intensos episodios, se puede confirmar que son varios los clichés que rondan la serie, pero solo para que la misma les dé una patada.

“Sweet Vicious” es la nueva apuesta de MTV, creada y dirigida por Jennifer Kaytin Robinson, una comedia negra que narra la historia de Jules (Eliza Bennet) y Ophelia (Taylor Dearden), dos jóvenes que hacen responder a los culpables por los crímenes que han cometido mientras combinan sus vidas personales y los estudios.

El gancho de esta serie no se encuentra en sus detalles y en una trama retorcida y elaborada. “Sweet Vicious” es una serie absolutamente necesaria que ha llegado a la pequeña pantalla en un momento clave, y dentro de su mundo la crítica al sistema estadounidense es brutal. El juicio que da sobre una sociedad hipócrita y machista que se vuelca en las instituciones, en los cuerpos de policía y en las hermandades universitarias, es escalofriante.

Además de hacer incisos en otros temas, y crear momentos tragicómicos para aliviar la tensión que supone crear una serie tan dura, basada en la vida de una adolescente que ha sido violada, y en cómo las políticas de agresión y acoso sexual de la universidad la culpan a ella y miran a otro lado, “Sweet Vicious” no solo pretende mostrar una realidad cruda y atroz, sino que a través de sus dos personajes principales envía un poderoso mensaje: “No estás sola, nosotras te creemos”.

Ophelia y Jules buscan justicia aunque no siempre de la manera más acertada. Con escenas que pueden herir sensibilidades, la serie está enfocada desde el punto de vista de una superviviente destrozada, estigmatizada y llena de rabia. El guion está lleno de secuencias brutales, y desde el punto de vista audiovisual, la música ayuda a conectar con los personajes, mientras que los planos detalle de las caras de los actores en momentos cruciales son colosales.

Es un argumento complejo que ha sido tratado con respeto y rigor. El perfil de las víctimas y las situaciones varían: “No es la versión de `película de la semana´ de `Ley y orden´ de esta historia. De verdad intentamos hacerlo auténtico y verdadero con respecto a lo que está pasando ahí fuera”, explicó su creadora para la revista Glamour.

Y es que, desde que ves el primer capítulo de “Sweet Vicious”, se nota que no es una serie hecha para gustar; no trivializa toda la problemática que envuelve la denominada cultura de la violación, sino que versa sobre un proceso de superación donde no solo se expone un trauma. El séptimo arte no solo entretiene, también informa y educa, y “Sweet Vicious” cumple estos tres cometidos.