“Vaiana”: casi Mulán

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Disney lo ha vuelto a hacer. Otra vez. “Vaiana” amaga con ponerse a la altura de las primeras reivindicaciones feministas de la franquicia, de “Mulán” (1998), nada menos. Pero lo ha intentado sin éxito. Una narrativa densa y sin sobresaltos ha sido el resultado. Quienes esperaban que Disney nos diese alguna sorpresa se han topado con el desagradable sabor que deja un guion lineal y con una estructura clásica.

En la escala sociocultural, “Vaiana” es un ademán de Disney de acompasarse a una sociedad que avanza en dirección contraria a lo que sus tipificadas y repetitivas películas canonizan. Los guionistas se hunden en profundas lagunas en distintos momentos a lo largo del filme, intentando forzar una inclusión sexista que debería estar implícita en el mensaje.

MOANA - (Pictured) Moana. ©2016 Disney. All Rights Reserved.

Sin embargo, parece que cuando no intentan ceñirse a un canon excluyente y arcaico surgen las figuras de los nuevos paradigmas feministas. Sí, la abuela de Vaiana es el resultado de ese desentender. Su personaje, también estandarizado, trasciende las fronteras de lo que ya conocemos. Al margen de la isla, el poblado y su familia, ella sigue sus instintos, es portadora de una sabiduría popular y personal que le dan forma, comienzo y fin a la narrativa. Algo que Mulán ya hizo, también. Pero el gran margen que mantienen ambas narrativas se abre en la frontera de lo reivindicativo y lo explícito. Mulán cruzó más líneas, rompió con las normas, sufrió el rechazo y se convirtió en una paria del sexismo real y animado para, finalmente, convertirse en una heroína.

Pero, lejos de todo esto, “Vaiana” reúne los requisitos técnicos para ser degustada como un plato gourmet. El diseño está cuidado, los efectos audiovisuales también, aunque el “bug animado” reluce en algún momento. Y la banda sonora. Cómo no, la BSO de una película Disney es el resultado de destilar al máximo la narrativa. Más canciones pegadizas, con letras de dudoso sentido y un doblaje pésimo.

No por ello, esta película deja de ser otro paso con el que Disney está tratando de abandonar los clasismos de sus narrativas convencionales. Nuevos colores para nuevos personajes femeninos, más valientes y fuertes. “Vaiana” no solo ha cruzado un océano, sino un mar de tópicos y arcaísmos sexistas. Adelante.